Etiqueta: presidente

7 Sep 2018 – 3:20 PM

Por: Nicolás Uribe Rueda


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Por fin parece estar abriéndose camino un nuevo consenso ante el problema del consumo de sustancias psicoactivas en Colombia y se vislumbra la posibilidad de regular una actividad que debe tener restricciones con ocasión de su naturaleza y la manera en que llega el producto a las manos de los consumidores. El debate se empieza a sacudir finalmente de todas las mentiras que lo vienen acompañando desde hace lustros, cuando se sostuvo de manera sistemática, por ejemplo, que cualquier opción para controlar la actividad buscaba la penalización por la puerta de atrás y equivaldría a la judicialización y encarcelamiento de adictos y consumidores.

Es también notorio en el ambiente el cambio de actitud ciudadana ante el denominado “derecho al consumo”, y se percibe el cansancio y la reacción de la sociedad frente a quienes pretendieron confundir el libre desarrollo de la personalidad con la promoción de una actividad nociva para la salud, que en no pocas ocasiones fue presentada como liberadora, inocua y bonachona. El abuso en el debate en sus épocas de mayor calentura logró incluso presentar a los no consumidores como retrógrados, morrongos, pacatos y hasta pusilánimes; seres totalitarios imbuidos de creencias religiosas perniciosas cuya misión era imponer una idea de sociedad a la medida de sus preferencias y en contravía de la libertad de todos los demás.

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Es difícil encontrar un etiquetamiento tan burdo, tonto e inútil como el que surgió por cuenta del plebiscito de 2016, en donde se impusieron las categorías de amigos de la paz y de la guerra. Aún estamos viviendo los efectos de tan nefasta división y lo cierto es que se perdió la oportunidad de construir de manera mayoritaria un consenso que nos permitiera a todos sentirnos cómodos con las dosis de justicia, verdad y reparación que todo proceso de paz implica.

Por: Nicolás Uribe Rueda

Ajustamos varios lustros quejándonos de la polarización y de la incompetencia de nuestros líderes para acordar las reformas que necesita Colombia; reformas que, vale la pena recordar, no son escasas ni de poca monta, como las que reclaman a gritos el sistema electoral, la justicia, las pensiones y el régimen tributario, por sólo mencionar unos ejemplos. También nos lamentamos de las divisiones insuperables entre líderes políticos y de sus discursos incendiarios, de sus peleas intestinas, de sus insultos, de las puñaladas traperas y de los rufianes de equina. Son ya, por lo menos, seis años agarrados de las mechas por cuenta de las bondades y defectos del proceso de paz. ¡Ha sido más que suficiente!

Ahora, sin embargo, la situación empieza a cambiar, y la candidatura de Duque parece estar logrando lo que tantos reclamaban; se construye un ambiente propicio para superar los odios, restablecer el diálogo político y tramitar institucionalmente las divergencias que enturbian tanto el ambiente político. ¿Qué mejor para Colombia que se conformara pronto una coalición de gobierno que permitiera las reformas aplazadas? ¿Acaso esta no es una oportunidad para que cese la utilización política de la justicia y sus operadores vuelvan a sus fueros? ¿Podríamos unir al país en torno al proceso con las Farc, introduciendo modificaciones, esta vez sí, de alcance nacional, en donde nadie quede fuera? ¿No queremos como sociedad acuerdos en materia de desarrollo sostenible?

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Por:

Noticiascaracol.com

Varios sectores han insistido en una coalición de ambas candidaturas, lo que representaría una tercería frente a las opciones de Petro y Duque.

Sin embargo, pese a los llamados, Humberto de la Calle, aspirante a la Presidencia por el Partido Liberal, se mantiene firme en su posición de participar en las votaciones de mayo con su fórmula vicepresidencial Clara López.

“Lo que ha aflorado aquí, y se ha reafirmado, es una polarización, caminos hacia los extremos que creo que no son lo que le conviene a Colombia. A Colombia lo que le conviene ahora es, desde nuestra perspectiva, lo que nosotros encarnamos, los principios liberales”, declaró De La Calle el domingo.

14 Jul 2017 – 9:00 PM

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Por: Nicolás Uribe Rueda

Las elecciones del año entrante se realizarán en medio de un debate degradado por cuenta de recriminaciones mutuas, denuncias de corrupción y un ambiente generalizado de polarización. No será fácil encontrar espacio para las ideas y a los ciudadanos nos será difícil saber la verdad sobre los hechos en medio de tantas mentiras, manipulaciones y verdades a medias que ya empiezan a contaminar discursos y redes sociales.

 

NIcolás Uribe Rueda

Colombia parece estar finalmente entrando en el debate específico de la forma en que se debe implementar aquello que se firme en La Habana. El presidente propuso un Congresito para la paz, como instrumento para desarrollar los acuerdos ágilmente, y en sus propias palabras sostuvo que ello “serviría para legalizar lo acordado en las mesas de negociación”.

La tesis del Gobierno, según parece, es que se requiere la creación de un mecanismo expedito, vía reforma constitucional, para que no se agote la paciencia de la gente ni se echen a perder los acuerdos por falta de impulso reglamentario.

El modelo propuesto lo conoce bien Humberto de la Calle, quien casi 30 años atrás, participó del gobierno que con los partidos mayoritarios y los copresidentes de la Asamblea Nacional Constituyente, acordó primero la revocatoria del Congreso recién elegido, y luego, la creación de una comisión especial de 36 miembros (artículos transitorios 6 y 7), que la opinión pública prontamente bautizó como el Congresito. En aquel entonces, se trataba de que la Comisión aprobara o improbara, mientras se elegía el nuevo Congreso, aquellos textos propuestos por el Gobierno en desarrollo de las facultades extraordinarias que se le otorgaron al ejecutivo también en artículos transitorios de la nueva Constitución.