Etiqueta: ivan duque

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Es difícil encontrar un etiquetamiento tan burdo, tonto e inútil como el que surgió por cuenta del plebiscito de 2016, en donde se impusieron las categorías de amigos de la paz y de la guerra. Aún estamos viviendo los efectos de tan nefasta división y lo cierto es que se perdió la oportunidad de construir de manera mayoritaria un consenso que nos permitiera a todos sentirnos cómodos con las dosis de justicia, verdad y reparación que todo proceso de paz implica.

Por: Nicolás Uribe Rueda

Antes de terminar, el Gobierno Santos debería hacer un corte de cuentas para contarle al país en detalle del estado en que deja la implementación del Acuerdo con las Farc. Supongo que no pasará, porque todo indica que las cosas no van bien, y que desde las impertinencias hasta los abusos de hoy serán utilizados políticamente mañana por la oposición para culpar al Gobierno Duque de estar haciendo trizas el Acuerdo.

Y no hay que interpretar que un corte de cuentas es lo mismo que la instalación del espejo retrovisor. Cada cosa en su lugar. Hay que hacer lo primero, pero no dejarse tentar por lo segundo. Una radiografía honesta del proceso de implementación servirá para que quienes defienden el Acuerdo vean la necesidad de que el nuevo gobierno ponga el acelerador al cumplimiento de muchos temas y así lo exijan; como también sería el punto de partida para la discusión sobre las reformas que deberán introducirse. Es, pues, un gana-gana y la oportunidad de poner en marcha un diálogo abierto sobre lo que conviene al país, partiendo de lo que debe mantenerse y los cambios que hay que hacer.

Y es que no hay que ser un genio para darse cuenta de que lo acordado por el Gobierno con las Farc no anda bien. Los problemas están por todas partes. Basta pensar en lo que para Colombia significa tener más de 200.000 hectáreas de coca y lo que ello implica para los desmovilizados insatisfechos y para miles de campesinos frustrados por la ausencia de presencia institucional que debería haber llegado con ocasión del Acuerdo. Es también urgente saber si es verdad o no que las Farc omiten su deber de contribuir en el desmantelamiento del narcotráfico. No sólo las hectáreas aumentaron durante las negociaciones y uno de sus máximos jefes afronta un proceso de extradición por traficar con posterioridad a la firma, sino que esta semana el embajador de los Estados Unidos sostuvo que “las Farc tenían que proporcionar información de rutas, teléfonos, insumos, para tumbar todas esas organizaciones y eso fue lo que no hicieron”.

Por: Nicolás Uribe Rueda

No ha sido fácil para Iván Duque llegar al día de hoy. Su carrera política empezó en el Senado de Colombia, donde rápidamente deslumbró por su capacidad, su dialéctica y su don de gentes. Fue leal en el debate político; contundente, pero siempre respetuoso con las personas. Defendió sus convicciones sin ofender y se distanció de aquella idea en virtud de la cual la luminosidad en la política se construye a medida que se va embarrando a todos y a todo lo demás. Nunca compró peleas ajenas y tramitó sus controversias con respeto por quienes incluso lo ofendieron. A pesar de ser parte de un grupo parlamentario de oposición, lo que implica la reducida capacidad de maniobra, hizo debates importantes para el país y logró aprobar importantes leyes. Con determinación, empezó a recorrer las regiones y terminó ganando la elección de su partido, a pesar de que, desde adentro, algunos trataron de impedirlo, pues consideraban entonces que el joven político era blando y tenía una ideología de centro que no representaba integralmente ciertas posturas de derecha.

Por: Nicolás Uribe Rueda

Ajustamos varios lustros quejándonos de la polarización y de la incompetencia de nuestros líderes para acordar las reformas que necesita Colombia; reformas que, vale la pena recordar, no son escasas ni de poca monta, como las que reclaman a gritos el sistema electoral, la justicia, las pensiones y el régimen tributario, por sólo mencionar unos ejemplos. También nos lamentamos de las divisiones insuperables entre líderes políticos y de sus discursos incendiarios, de sus peleas intestinas, de sus insultos, de las puñaladas traperas y de los rufianes de equina. Son ya, por lo menos, seis años agarrados de las mechas por cuenta de las bondades y defectos del proceso de paz. ¡Ha sido más que suficiente!

Ahora, sin embargo, la situación empieza a cambiar, y la candidatura de Duque parece estar logrando lo que tantos reclamaban; se construye un ambiente propicio para superar los odios, restablecer el diálogo político y tramitar institucionalmente las divergencias que enturbian tanto el ambiente político. ¿Qué mejor para Colombia que se conformara pronto una coalición de gobierno que permitiera las reformas aplazadas? ¿Acaso esta no es una oportunidad para que cese la utilización política de la justicia y sus operadores vuelvan a sus fueros? ¿Podríamos unir al país en torno al proceso con las Farc, introduciendo modificaciones, esta vez sí, de alcance nacional, en donde nadie quede fuera? ¿No queremos como sociedad acuerdos en materia de desarrollo sostenible?

Por: Nicolás Uribe Rueda

2018

Antes de que acabara el año, anoté con ilusión mis aspiraciones personales para el 2018 y confieso que me esforzaré para cumplirlas. Asimismo, hice mis propósitos, y espero alcanzarlos, como también pretendo desatrasarme de algunos que llevo en las alforjas de años anteriores.

Me dediqué luego a labores de pitonisa, saqué en limpio algunas de mis predicciones para 2018 y finalmente decidí atreverme y compartirlas con ustedes. Advierto, eso sí, que son pocas las posibilidades de acertar, pues como ya sabemos, Colombia se supera a cada instante, y aquello que nos parecía imposible se vuelve en breve nuestro pan de cada día. Ahí les dejo, pues, algunos de estos temas que valdría la pena tener en el radar: