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Revista Semana – Enero 24 2018

 

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A cuatro meses de la primera vuelta electoral, todavía no están siquiera definidos los candidatos que llegarán a mayo, y entre el montón de aspiraciones que ya afortunadamente han venido decantándose, por lo menos cinco, de acuerdo con las encuestas, tendrían posibilidades reales de llegar a la Casa de Nariño.


Y si bien hay muchos factores que servirían para analizar el probable comportamiento del electorado respecto de los candidatos, la categoría que se impone en la opinión es la de etiquetar a cada cual en la izquierda o la derecha. Lo anterior, no solo por la costumbre, sino también por la herencia polarizadora del plebiscito y por los propios coqueteos públicos de los candidatos con sus afines ideológicos en el proceso de formación de coaliciones. Debemos reconocer que, aunque a la gente le importa mucho el empleo, la salud y la lucha contra la corrupción, es difícil encontrar algo que entusiasme y apasione más al electorado en las actuales circunstancias que el proceso con las Farc y todas sus derivaciones.


Así las cosas, la derecha llegará a la primera vuelta con Germán Vargas y el candidato que resulte ganador de la coalición de los expresidentes. Las encuestas, más temprano que tarde, definirán la supervivencia de Viviane Morales y de Juan Carlos Pinzón.


Aunque variopintos, son muchos más los candidatos que se disputarán los votos de la izquierda: Petro que obtuvo 1,4 millones en 2010 y luego fue alcalde; Clara López que logró 2 millones en 2014 y De la Calle que ganó la consulta liberal con 365.000 sufragios. También está Fajardo, que puntea en las encuestas, y quien, sin haber hecho gobiernos de izquierda, quedó matriculado irremediablemente en esta línea cuando convirtió a Robledo y a Claudia López en sus principales escuderos.

26 Ene 2018 – 10:00 PM

Por: Nicolás Uribe Rueda

 Foto Guillermo Torres revista Semana

Estamos entrando por fin en el momento de definiciones programáticas de cada uno de los candidatos presidenciales. De aquí en adelante empieza a acabarse el espacio para las ambigüedades, los lugares comunes y el silencio. La hoja de vida será evaluada, se revisará su conocimiento del país y la profundidad de sus declaraciones. Espantando como maleza la suciedad de la campaña que se viene, cada uno buscará conocer a fondo a su candidato y descartar también a los demás al escudriñar su vida y obras. Así, cada uno de nosotros definirá su voto.

Pero ¿quiénes somos nosotros? Muchas de estas respuestas están en la última encuesta de cultura política del DANE, publicada a finales de 2017, en donde más de 25.000 personas fueron preguntadas sobre su manera de entender y evaluar la democracia colombiana.

7 Oct 2017 – 12:00 AM

Caracol Elecciones

Colombia se dirige sin prisa pero sin pausa hacia la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente. No solo porque existe, como lo hemos venido diciendo desde años atrás en esta columna, un bloqueo institucional que impide resolver los problemas estructurales del Estado, sino también porque el desprestigio de las instituciones aumenta a la velocidad de la luz y sólo una refundación de las mismas sirve para enmendar el entuerto en el que nos encontramos. Contribuye a este fenómeno el importante bloque de reformas constitucionales que se impulsó con ocasión del proceso de paz a pesar de que el plebiscito fuera derrotado en las urnas y no fuera posible un acuerdo nacional para implementar el proceso en un marco de unidad y mínimos consensos. Tenemos ahora, ciertamente, no solo un problema de descuadre en el modelo de pesos y contrapesos que impide el equilibrio y los límites del poder, sino también, graves dificultades de legitimidad.

22 Sep 2017 – 9:00 PM

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Esta semana, el presidente Rajoy, de España, refiriéndose al desafío constitucional de Cataluña, decía que “votar sólo es sinónimo de democracia cuando se hace de acuerdo a la ley. Nadie puede pretender situarse por encima de ella”. Opinión pertinente en su contexto, pero también en el nuestro, en donde asistimos al descuadernamiento de la institucionalidad por cuenta del uso y abuso de los mecanismos de participación ciudadana en ausencia de reglas claras y a merced de las agendas políticas de turno.

Para ilustrar sólo es necesario recordar. Este año se cuentan más de 100 revocatorias al mandato, todas sin éxito, impulsadas generalmente por quienes tienen pretensiones electorales. Son más de 50 los municipios que en los últimos años han optado o están en proceso de decidir por la vía de la consulta popular si quieren petróleo y minería en su jurisdicción, desafiando así el ordenamiento territorial, sustituyendo a las autoridades técnicas de licenciamiento, prohibiendo actividades legales, ignorando el papel del Estado en el manejo del subsuelo y expropiándole al Gobierno la conducción de la economía. Ya se anuncian consultas contra granjas avícolas, porque la gallinaza huele feo, y un creativo diputado hace poco propuso también una consulta popular para que se mantenga una carretera, pero se excluya el peaje que la hace viable. ¡Espectacular!

25 Ago 2017 – 9:00 PM

 

Trinos

Es costumbre en nuestro medio atribuir propiedades mágicas a las reformas legales y constitucionales. Ahora, por ejemplo, se jura y perjura que con la nueva reforma política que se debate en el Congreso se logrará mejorar la calidad de la política. Sin embargo, vale la pena de vez en cuando recordar que la mejor reforma a la política poco tiene que ver con modificar la edad de acceso a cargos públicos, cambiar la estructura del Consejo Electoral o incluir la democracia interna en los partidos, entre muchos otros temas. Lo más relevante, lo único eficaz, es simple y llanamente el cumplimiento de la ley y la aplicación de la justicia. Para ello, vale la pena darse una vuelta por el Código Penal y su título XIV, en donde en 16 artículos se consagra aquello que no puede hacerse en contra de los mecanismos de participación ciudadana. Si en Colombia estas conductas no se presentaran, esto, más que cualquier cosa, tendría un efecto cierto, específico y virtuoso en la calidad de la política y en la promoción de los mejores a los cargos públicos.

15 JUL 2016 – 9:14 PM

Nicolás Uribe Rueda

El debate político colombiano anda superándose en levedad a cada instante. Y así sucede porque nos hemos empeñado en sustituir la deliberación con el etiquetamiento de las ideas y la simplificación de la posición de las personas.

Así sucede en la mayoría de temas de relevancia nacional, empezando por supuesto con el tema de la paz, pero continuando con todos aquellos asuntos en donde se presenta una elemental discusión política. A la larga, las ideas están quedando atrás y cada controversia termina ignorando el fondo del problema y centrándose exclusivamente en la identidad y origen de las personas que participan del debate.

La verdad es que nos estamos llenando de fundamentalismos que están convirtiendo la política en una actividad sinónimo de la intransigencia, en donde el diálogo es escaso y las posibilidades de alcanzar acuerdos, tan necesarios para emprender reformas estructurales, parecen no tener espacio. Nos resulta difícil hablar y casi que imposible entendernos cuando tantas voces andan empeñadas en vengar viejos rencores.

Publicado:

El saliente fiscal General de la Nación, Eduardo Montealegre, radicó un proyecto de ley en la Cámara de Representantes para despenalizar el aborto hasta los 6 meses de gestación. Los panelistas de Blu Radio debaten respecto a si esta medida convertiría al aborto en un método anticonceptivo

DebateAborto

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6 MAYO 2016 – 9:41 PM

Nicolás Uribe Rueda

En su última publicación, la encuesta de Gallup ubica al sistema judicial colombiano con el 81% de desfavorabilidad, solo por debajo de las Farc y Venezuela.

Al Congreso (76%) y a los partidos políticos (80%) que son tradicionalmente instituciones con poca credibilidad, incluso les va mejor en aceptación ciudadana. La justicia en general duplicó su mala imagen en los últimos siete años y redujo en más de tres partes su favorabilidad. La Corte Suprema de Justicia tiene una desfavorabilidad del 63%, y la Corte Constitucional tiene una imagen negativa del 59%. La Fiscalía General de la Nación es, a pesar de sí misma, la mejor librada y tiene una desfavorabilidad del 57%. Hay que agradecer a Gallup que no incluya al INPEC en sus mediciones. ¿Es esto acaso percepción equivocada de la realidad, o existen causas objetivas para que la mayoría de colombianos descrean de la justicia?