Etiqueta: educación

Por: Nicolás Uribe Rueda

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Con el arranque de la campaña presidencial ya estamos viendo documentos y propuestas concretas en materia de salud, educación, pensiones, infraestructura, seguridad, productividad y tantas cosas más. Para ser francos, los electores vamos a contar con una amplia baraja de candidatos que representan posturas diversas sobre los problemas nacionales; desde aquellos que se inspiran y se nutren del socialismo del siglo XXI, hasta quienes defienden el mercado y las libertades individuales. Lo cierto es que hay candidatos para todos los gustos y de todos los pelambres.

Es poco probable, sin embargo, que la gente decida su voto en razón a alguna propuesta temática específica y, por el contrario, es previsible que la implementación de los acuerdos de La Habana y la lucha contra la corrupción sean no sólo los asuntos más visibles durante la campaña, sino también los factores decisivos en la conformación de la voluntad electoral de los ciudadanos. A ello contribuyen el desafío cínico y sistemático de las Farc a la verdad y a la inteligencia de la gente y la presencia diaria de escándalos de corrupción que afectan a todos los poderes públicos.

NIcolás Uribe Rueda

Desde este semana, más de ocho millones de estudiantes en todo el territorio nacional no tienen clase por cuenta de la decisión de Fecode de iniciar un paro indefinido de maestros. El Gobierno, a través de la ministra Parody, salió de manera firme a enfrentar la situación y hábilmente extendió la discusión a asuntos que van más allá del pliego de peticiones que generó el cese indefinido de funciones.

Entre los asuntos que puso en la mesa, la ministra planteó la necesidad de discutir sobre la calidad de la educación, los sistemas de evaluación y la deficiente prestación del servicio de salud de los docentes. En materia salarial se dijo que nadie en el Gobierno ponía en duda la necesidad de un aumento y que de hecho en las negociaciones que precedieron el paro había sobre la mesa una oferta para incrementar el 10% durante los próximos cuatro años. Esto es bastante, aunque parezca poco frente a las aspiraciones de los profesores. Ya veremos si en la actual coyuntura económica al Gobierno le dan las cuentas para hacer ofertas superiores a las realizadas cuando llegue el momento de levantar el paro.

Pero las dificultades de la educación en Colombia son mucho más complejas que las reivindicaciones sindicales de Fecode, y resulta por lo menos contradictorio dejar sin clases a millones de niños mientras se dice defender la prestación de un buen servicio. No sólo es correcto privilegiar el derecho de los niños a educarse sobre la protesta de algunos profesores, sino que hace bien el Gobierno en plantear incrementos salariales atados a mejoras en la calidad del servicio. Los recientes índices sintéticos de calidad que publicó el Ministerio son francamente deplorables, pues en todos los niveles educativos hay puntajes inferiores a seis, en una escala de uno a diez. Entendiendo que los maestros no son los únicos responsables y que la calidad de la educación responde a múltiples causas, actores y factores, lo que corresponde en momentos de dificultad no es que Fecode convoque paros, sino que promueva reflexiones que permitan contribuir a dar un salto en la calidad de nuestra educación. Pedir aumento sin condiciones, después de tan decepcionantes resultados en las evaluaciones de calidad, equivale a que un niño pida premio luego de haber perdido el año.