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NIcolás Uribe Rueda

Por: Nicolás Uribe Rueda

Twitter: @NicolasUribe

No resulta extraño que en medio de la levedad con la que algunos abordan el debate sobre la política de drogas se hubiese pasado por alto la deliberación y el análisis del reciente estudio nacional de consumo de sustancias psicoactivas que presentaron los Ministerios de Justicia y de Salud. El informe, expone la gravedad de un fenómeno que claramente los que viven promoviendo el “consumo inofensivo” de la droga no han podido comprender.

NICOLÁS URIBE RUEDA 4 JUL 2014 – 10:39 PM
Nicolás Uribe Rueda

El próximo semestre no tendrá Mundial, pero habrá política para rato y terminará siendo tan apasionante, entretenida y tentadora como ha sido la Copa Mundo que termina la próxima semana.

Para empezar, a partir del 20 de julio presenciaremos el espectáculo que brinden varias generaciones de políticos en el Congreso. Estarán los que irrumpen en la vida pública colombiana con el fervor de las nuevas generaciones y también aquellos que tienen más pasado que futuro en la gestión de la cosa pública. Por primera vez en muchos años, en el Parlamento habrá un partido de oposición con importante representación política y profundas bases populares que obligará la existencia de una coalición de gobierno disciplinada y eficiente. Veremos con entusiasmo los debates de control político alrededor de los más importantes temas nacionales y asistiremos a las deliberaciones sobre aquellos asuntos que se perfilan como prioridades en la legislatura que está a punto de iniciarse: la formulación del Plan Nacional de Desarrollo, la aprobación del presupuesto, la reforma tributaria y las puntadas iniciales de las reformas a la política y a la justicia, entre muchas otras cosas.

El Gobierno fue el autor o coautor del 43,5% de los proyectos aprobados durante el cuatrienio. 128 iniciativas que no agotaron su trámite deberán ser discutidas por el nuevo Legislativo.

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Foto de la Publicación de El Espectador
El nuevo Congreso iniciará labores el próximo 20 de julio, tras la instalación oficial por parte del presidente Juan Manuel Santos.

 

Sobre el Congreso que termina se ha discutido ya bastante desde el punto de vista cualitativo. Los colombianos conocen y deliberan con frecuencia acerca de las leyes aprobadas y también participan de manera cotidiana en el debate sobre aquello que seguirá pendiente en la agenda de reformas. Sin embargo, poco sabemos desde el punto de vista cuantitativo. Ignoramos cuáles son las prioridades regulatorias de los partidos y su eficacia en la tarea legislativa.

Nicolás Uribe Rueda

Ahora, que se actúa con tanta diligencia para destituir policías por mandar impropios mensajes a través de sus dispositivos móviles en época electoral, vale la pena plantear la necesidad de que tanta diligencia se oriente a cosas más importantes, como por ejemplo perseguir la corrupción.

La semana pasada fui testigo de uno de esos abusos que parecen no preocupar a las autoridades. Es paradójico. Mientras miles de policías están dispuestos a ofrendar su vida por defender la de sus compatriotas, otros, y particularmente aquellos que se dedican a las labores de control de tránsito, con frecuencia se comportan como delincuentes motorizados al acecho de sus víctimas.

Nicolas en Blu

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JUNIO 16 – 2014 – 07:24 AM / DURACIÓN: 0:18:33

Tras la segunda vuelta, Álvaro Uribe se convirtió en el jefe oficial de la oposición, más aún ante el fuerte discurso que dirigió al Presidente Juan Manuel Santos, acusándolo de haber abusado del Estado para ganar las elecciones.

Los panelistas de Mañanas BLU analizaron el discurso del exmandatario y los retos que debe afrontar el presidente reelecto.

Héctor Riveros afirmó que el llamado que hizo el expresidente a la necesidad de cambiar el sistema electoral del país, se refería  al tema de los gastos de las campañas y a una serie de acusaciones que venía haciendo Uribe desde que Juan Manuel Santos comenzó  a repuntar en las encuestas.

“Uribe se quedó como una voz aislada que contrasta con el discurso de Óscar Iván Zuluaga porque fue relativamente generoso con el presidente Santos. Lo felicitó y reconoció rápidamente el triunfo. Ni siquiera utilizó la palabra oposición y pareciera que ese sector estaría dispuesto a oír un llamado de Santos a la unidad”, agregó Riveros.

 Por su parte, Nicolás Uribe habló sobre la relección y dijo que el segundo mandato que está a punto de arrancar, va a traer desgaste y las dificultades u oportunidades que puede traer una colación amplia de sectores políticos. Respecto al discurso del expresidente, manifestó que está claro que los congresistas del Centro Democrático acogerán el discurso de Uribe como su ruta de acción.

“Dentro del discurso está la intención de querer reeditar las dificultades por las que pasó el segundo mandato del Presidente Uribe,  en donde los temas no fueron centrados en disputas ideológicas sobre políticas estatales sino más bien temas de corrupción, chuzadas y falsos positivos. Lo de ayer es un poco buscar la manera de hacer una oposición que vaya mucho más allá de los temas ideológicos,  que se concentra en los vicios de la democracia”, añadió.

Nicolás Uribe Rueda

A ocho días de las elecciones aún no hay luces sobre quién será el próximo presidente de Colombia.

Sin embargo, lo que parece inevitable es que será un gobierno débil, sin un mandato claro. A la polarización política debe sumarse también la desafortunada herencia que deja esta campaña, la división de los partidos políticos, la pobre gobernabilidad en el Congreso y un puñado de instituciones sin credibilidad.

Y esto no sería un gran inconveniente si no fuera porque Colombia necesita de consensos generosos para sacar adelante iniciativas importantes para lograr crecimiento y equidad. Sin embargo, son muchos los temas que no saldrán bien si simplemente se tramitan con el aplastamiento de la oposición y del triunfo de unas facciones políticas sobre sus opositoras. Empecemos por hablar de la reforma a la justicia.

Nicolás Uribe Rueda

No sé si soy ingenuo al pensar que el nivel de agresividad y de violencia en esta campaña ha puesto en peligro la salud de las instituciones.

A mi juicio, sólo algunos han dado ejemplo de cordura. Políticos, opinadores, medios e incluso instituciones oficiales han intervenido en el debate, unos de manera ilegal otros groseramente, muchos, en todo caso, excediendo los límites de lo que es aceptable en el marco del derecho de opinar y pasando veladamente a la calumnia y a la descalificación grosera de quienes aspiran al solio de Bolívar. Lo anterior ha convertido esta elección no en una fiesta de la democracia sino en una aparente competición de criminales, en donde solo al final se lograron comparar las tesis de los diferentes candidatos y hacer visibles a quienes no intercambiaron golpes bajos. Ponerse a pensar tan sólo en el ejemplo que se ha dado a quienes se iniciarán mañana en las costumbres democráticas, implica un triste augurio.

Nicolás Uribe Rueda

Obnubilados o entretenidos por la campaña electoral y sus escándalos, tal vez no todos advierten todavía el peligroso camino que estamos recorriendo como sociedad.

En primer lugar, es evidente que estamos viviendo algo muy parecido a un bloqueo institucional, en donde no somos capaces de sacar adelante las reformas que necesita Colombia. Como ejemplo, basta citar las dificultades que han quedado en evidencia para tramitar una reforma a la justicia que contribuya a mejorar la prestación del servicio público y a sacar del sótano de las encuestas de favorabilidad una función estatal que resulta indispensable para la convivencia pacífica.

Nicolás Uribe Rueda

El proceso de paz se ha extendido innecesariamente en el tiempo por cuenta de las maniobras dilatorias de las FARC que no ceden en su interés de sacar ventaja estratégica de los diálogos para seguir adelante con su agenda terrorista y narcotraficante. Y aunque la agenda de La Habana es reducida, los temas han venido avanzando y aparentemente se ha logrado como nunca llegar a acuerdos con el grupo guerrillero, todos sabemos que es uno y solamente uno el asunto del que depende la posibilidad de que la guerrilla se desmovilice, y entregue las armas y cese su actividad delincuencial. Por más que digan lo contrario, lo cierto es que el destino del proceso no está atado a las definiciones de política pública sino simple y llanamente a la suerte personal de los jefes guerrilleros, que tienen como único propósito lograr el objetivo de habilitarse para ejercer papeles protagónicos en la vida política colombiana en el ocaso de su existencia.

Nicolas en Blu

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Los panelistas Nicolás Uribe, Sandra Borda y Héctor Riveros analizan la orden de la Sala Civil del Tribunal Superior de Bogotá al presidente Juan Manuel Santos de acatar la adopción de medidas cautelares a favor de Gustavo Petro proferidas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

 Tras esa tutela que tumbó una decisión del presidente Santos, quien no acató las medidas cautelares que profirió la CIDH a Petro, se abren otros debates como el de si es posible obligar al Jefe de Estado a que acate el fallo del tribunal de La Haya sobre San Andrés islas.“Esa es la base de un sistema de pesos y contrapesos, el presidente y el Ejecutivo no pueden llegar al poder y hacer lo que se les dé la gana. Hay una normatividad que los restringe y tiene que respetarla”, manifestó Borda.“En este problema (caso Petro) no estamos por los jueces, estamos porque el alcalde de Bogotá cometió un montón de errores administrativos, el procurador General de la Nación abusó de su poder; por esas razones estamos en este problema. Hay un sistema judicial activado para tratar de defender a los ciudadanos y al alcalde Petro de una serie de abusos y equivocaciones”, dijo Riveros.“Lo que hace la tutela es garantizar que ninguno de los poderes públicos se pase de la raya, eso cuesta”, agregó Sandra Borda.

Por su parte, Nicolás Uribe afirmó que “la tutela no es el mecanismo ordinario para resolver todos los problemas, es un mecanismo excepcional. Aquí hay un procedimiento ante el contencioso administrativo que ha debido surtirse (…) la tutela lo que está haciendo es sustituyendo los mecanismos ordinarios de defensa de los derechos de las personas y desde esa perspectiva hay que reformarla”.