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NICOLÁS URIBE RUEDA 23 OCT 2015 – 3:26 PM

Nicolás Uribe Rueda

Hace poco más de un año, interesado en entender la dimensión del fraude electoral, decidí hacer un breve estudio sobre la configuración del censo electoral en municipios que tuvieran entre 5.000 y 6.000 habitantes.

Solicité formalmente a la Registraduría el censo electoral de cada municipio y al DANE la proyección de población, incluyendo totales y grupos poblacionales. Busqué información sobre migraciones internas y revisé las series migratorias desde el 85, teniendo en cuenta el envejecimiento de la población y la participación de menores de edad como porcentaje del total. Revisé planes de desarrollo y verifiqué información sobre la configuración poblacional, tomando nota de subsidios, población escolarizada e indicadores de necesidades básicas insatisfechas.

NICOLÁS URIBE RUEDA 9 OCT 2015 

Nicolás Uribe Rueda

El 25 de octubre más de 32 millones de colombianos podremos acercarnos a las urnas y cambiar la suerte de nuestras ciudades.

Estaremos habilitados para promover ciertos modelos de desarrollo, priorizar contenidos en la agenda pública y seleccionar los equipos responsables del cuidado y la administración de los recursos públicos, aquellos que precisamente sirven para garantizar la efectiva prestación de los servicios y el pleno ejercicio de los derechos. En 15 días, el ciudadano de a pie, sin importar clase social, credo, si paga o no impuestos o si le interesa la marcha de la política, podrá decidir sobre su propia suerte y la de su entorno.

Nicolás Uribe Rueda

Nunca he creído en la buena fe de los peores criminales.Como expertos timadores, capaces de los delitos más atroces, poca cosa resulta para ellos decir una cosa y hacer exactamente la contraria, o firmar un acuerdo para luego incumplirlo. Utilizar la negociación para fortalecer sus objetivos delincuenciales y arreciar con sus actividades ilegales es apenas previsible. Por esa razón, confiar en las posibilidades de éxito de un proceso de paz siempre tiene algo de ingenuidad, e independientemente del gobierno que lo lidere, es casi siempre un acto de fe.

Los primeros textos acordados con las Farc tienen contenido político. Abordan políticas públicas y la organización del Estado. Su propósito es montar una paraestatalidad en lo local, que será necesaria para la toma de las decisiones y factor real de poder en el territorio para habilitar actividades empresariales, políticas e institucionales. Las Farc buscarán tomarse estos espacios y, a mi juicio, deben existir grandes preocupaciones sobre el impacto que esto pueda tener en la gobernabilidad de las regiones y en la actividad económica privada.

Ahora bien, el comunicado sobre justicia es un indicador concreto y puntual de la voluntad de las Farc para suscribir su desmovilización y una manifestación real para llegar al fin del proceso a través de un acuerdo de paz. Para incrédulos como yo, tal vez este ha sido el único indicio real de una voluntad de paz que hasta ahora había estado ausente. El contenido del acuerdo, que aún desconocemos en su integridad, parece ajustarse a lo que resulta aceptable para la opinión y a lo que necesariamente se requiere a la luz de la Constitución y los compromisos en materia de derechos humanos suscritos por Colombia. De acuerdo con el texto oficial del comunicado conjunto publicado, habrá penas con restricción de libertad para los máximos responsables, algo de verdad, amnistía para los combatientes rasos e investigación y juzgamiento para quienes participaron en delitos de lesa humanidad. Deberá existir reparación y garantía de no repetición. Una fórmula distinta, pero con elementos comunes, a lo que fue el instrumento utilizado para la entrega y desmonte de los paramilitares hace apenas unos años.

Lo ideal, que en este caso riñe con lo posible, habría sido capturar, juzgar, condenar y encarcelar de por vida a los generadores de pobreza y autores de tanto dolor y destrucción continuada. Pero un acuerdo en los términos de lo expresado en el comunicado es, a mi manera de ver, aceptable para decretar el fin de las Farc y concentrar esfuerzos para combatir la inseguridad ciudadana y las bandas criminales que nacen luego de las desmovilizaciones.

Sin embargo, hay que tener cuidado. Declaraciones subsiguientes realizadas por intérpretes autorizados han servido más para confundir que para aclarar el contenido del acuerdo, y en la práctica algunos han propuesto renunciar a los logros alcanzados en la negociación para evitar que las Farc reconozcan su ADN criminal y asuman algunas de sus consecuencias. Proponer a Colombia como cárcel, convertir la jurisdicción de paz en instrumento de venganza o devolver sin más la posibilidad de hacer política a los autores de crímenes atroces contradice de plano la literalidad del acuerdo presentado en materia de justicia. Los detalles para la implementación de los acuerdos deberán ser honestos y rigurosos con los preceptos que les han dado origen, entre otras cosas, porque las desviaciones seguramente serían castigadas en las urnas.

@NicolasUribe

NICOLÁS URIBE RUEDA 11 SEP 2015 – 11:21 PM

Nicolás Uribe Rueda

Maduro no es sólo el jefe de un pintoresco régimen tropical que gobierna en sudadera y es capaz de decir tanta estupidez como el tiempo lo permita en alocución televisada.

No se trata sólo de un presidente que invita a un exjefe de Estado a irse a los puños, que confiesa que roba en un discurso, que maltrata el idioma, que se comunica a través de mangos y que es tan burro que pasa dificultades para pronunciar la palabra analfabetismo.

No. Maduro no es sólo ese desparpajado gobernante que amplió los límites del ridículo oficial hasta lo impensable, en donde es posible culpar al hombre araña de la inseguridad, crear el Viceministerio de la Suprema Felicidad y llamar a millones y millonas de venezolanos a que lean “libros y libras” para que se “instruigan”. Nicolás Maduro no sólo es un incompetente, sino que con eficacia ha logrado consolidar un gabinete a su imagen y semejanza y ha sido capaz de convertir la vulgaridad en regla de conducta aplaudida por las masas. Sus candidatos a la Asamblea proponen sembrar maticas de acetaminofén ante la angustiante ausencia de medicamentos y su ministro afirma en público que la educación no debe nunca permitir que quienes la reciban superen el estado de ignorancia que les obliga a mantenerse militando en el chavismo.

NICOLÁS URIBE RUEDA 28 AGO 2015 – 9:36 PM

Nicolás Uribe Rueda

EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI lleva 17 años maltratando al pueblo venezolano.

Lo hizo primero con los partidos de oposición y después con todo aquel que se atreviera a opinar distinto, a no decir bien del Gobierno. En estos años, han sido víctimas el sector productivo, las instituciones, los medios de comunicación y la libertad de opinar, la infraestructura y, principalmente los más pobres quienes, alentados por prebendas juiciosamente distribuidas con criterio electoral, fueron conducidos sistemáticamente a las urnas para avalar un régimen corrupto que en breve sería su propio verdugo.

El desastre del régimen del incompetente Maduro es involutivo. Se acabaron las píldoras anticonceptivas y los condones, no existen medicamentos, la cerveza y la crema dental no son suficientes y el papel higiénico es escaso. Se reutilizan los marcapasos de losmuertos, se volvió a usar pañales de tela, toca usar bicarbonato como desodorante y vinagre para limpiar los pisos. Las filas para comprar alimentos son eternas y la gente debe dejar de trabajar para poder comer. Se marca a los ciudadanos como al ganado y se les maltrata por procurar simplemente una congrua subsistencia, prohibiendo las filas cuando no hay alternativa para obtener comida. Una mezcla de corrupción y planificación centralizada de la economía promovida por los militares que sostienen el régimen y los aliados del dictador en apuros, han hecho que en el país vecino la inflación quizás alcance el 150% a finales de este año, que el PIB caiga cerca del 7% y que la escasez ronde el 80% de los productos básicos. La moneda venezolana ya no vale nada y hasta los secuestradores cobran los rescates en dólares. El precio del petróleo empobrece al Gobierno cada día y la corruptocracia que demanda recursos para funcionar se empieza a marchitar. Y como si lo anterior no fuera poco, los servicios públicos son intermitentes, el sistema de salud es inoperante y la inseguridad ha llegado a niveles insostenibles (más de 80 homicidios por cada 100 mil habitantes).

NICOLÁS URIBE RUEDA 31 JUL 2015 – 11:28 PM

Nicolás Uribe Rueda

DESDE SU FUNDACIÓN, YA CASI TRES años atrás, hago parte del equipo de trabajo que todos los días debate en Blu Radio sobre las principales noticias del día desde variadas perspectivas ideológicas.

Estar cada mañana disponible para opinar sobre lo divino y lo humano, generalmente con preparación, pero también a mansalva por la irrupción intempestiva de los hechos noticiosos, no es tarea fácil. Tampoco es sencillo enfrentar cada tesis y cada argumento al escrutinio público de la audiencia, a la agresividad o el aplauso de las redes sociales, o al contrapunteo implacable de mis compañeros de trabajo que no perdonan una pifia. Una cosa es dar noticias y otra muy distinta es opinar sobre las mismas.

Nuestros debates no son el resultado de una pantomima ni un escenario de deliberación científica. Cada cual habla con autenticidad e independencia sobre los temas en cuestión y las posiciones están inevitable y frecuentemente influenciadas por las convicciones, trayectoria y tendencias políticas de cada uno de los que participamos. En estas condiciones es frecuente que el apasionamiento, tan propio de la deliberación espontánea, tenga un papel preponderante; e inevitables, por tanto, resultan las contradicciones, la confrontación y la visión desde múltiples orillas de pensamiento a una misma problemática.

NIcolás Uribe Rueda

Colombia parece estar finalmente entrando en el debate específico de la forma en que se debe implementar aquello que se firme en La Habana. El presidente propuso un Congresito para la paz, como instrumento para desarrollar los acuerdos ágilmente, y en sus propias palabras sostuvo que ello “serviría para legalizar lo acordado en las mesas de negociación”.

La tesis del Gobierno, según parece, es que se requiere la creación de un mecanismo expedito, vía reforma constitucional, para que no se agote la paciencia de la gente ni se echen a perder los acuerdos por falta de impulso reglamentario.

El modelo propuesto lo conoce bien Humberto de la Calle, quien casi 30 años atrás, participó del gobierno que con los partidos mayoritarios y los copresidentes de la Asamblea Nacional Constituyente, acordó primero la revocatoria del Congreso recién elegido, y luego, la creación de una comisión especial de 36 miembros (artículos transitorios 6 y 7), que la opinión pública prontamente bautizó como el Congresito. En aquel entonces, se trataba de que la Comisión aprobara o improbara, mientras se elegía el nuevo Congreso, aquellos textos propuestos por el Gobierno en desarrollo de las facultades extraordinarias que se le otorgaron al ejecutivo también en artículos transitorios de la nueva Constitución.

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El debate de este miércoles en Mañanas Blu se centró en el anuncio de las Farc de declarar nuevamente un cese al fuego unilateral por un mes a partir del próximo 20 de julio; noticia que algunos toman como positiva y otros, al contrario, lo ven como una estrategia de esta guerrilla más que un acto de voluntad.

Néstor Morales indicó que este se convierte en el primer paso para desescalar el conflicto y terminar la etapa de guerra al que ha sido sometido el país durante dos meses, que comenzó el 22 de mayo cuando las Farc rompieron la tregua unilateral tras la muerte de 26 guerrilleros en medio de un bombardeo en Guapi, Cauca. (Lea también: Farc suspende el cese unilateral al fuego por bombardeos de la Fuerza Aérea)

Para Nicolás Uribe, este anuncio se trata simplemente de una estrategia de las Farc para garantizar que no se rompa el proceso pero que tampoco se avance, llevando a que el objetivo de las negociaciones no se centre en el fin de la paz sino en un cese bilateral con o sin condiciones.

“Me impresiona la capacidad de las Farc de jugar estratégicamente para poner las condiciones de la guerra todas a su favor e ir alcanzando objetivos dentro de la negociación. Le gente reaccionó mal frente a los atentados durante estos dos meses y eso permitió que el Gobierno considerara el cese bilateral antes de la firma del acuerdo”, indicó.

3 JUL 2015 – 3:27 PM

Nicolás Uribe Rueda

El primer año de trabajo del Congreso ha terminado el pasado 20 de junio con un balance importante de normas aprobadas. Durante el primer año se tramitaron en el Congreso 468 proyectos de ley y 33 de reforma constitucional.
De ellos, 35 iniciativas fueron aprobadas y la Constitución fue modificada en dos oportunidades (sin embargo, fueron 109 en la legislatura 2010-2011). Los temas de mayor interés para el Congreso (sin contar aquellos destinados a honores) fueron la estructura del Estado y la administración pública (16,0%), los asuntos laborales y pensionales (10,4%), la educación, el deporte y los asuntos medioambientales (13,2%). Otros sectores con agendas regulatorias relevantes fueron el de justicia y los que tocan impuestos y condiciones para la inversión. Sin duda alguna, el Gobierno fue el gran protagonista en el Congreso y, de la totalidad de las normas aprobadas, fueron 20 las que provenían de iniciativa gubernamental.

Pero el balance del Congreso no solo es relevante cuantitativamente. También vale la pena mencionar que se aprobó una agenda con asuntos que debe ser tenida en cuenta. Entre las iniciativas que se convirtieron en ley están por ejemplo la reforma tributaria de 2014, el Plan Nacional de Desarrollo, la reforma al fuero penal militar, la reforma constitucional al equilibrio de poderes, el presupuesto bianual de regalías, la ley de inspección y vigilancia para la educación, la ley contra el contrabando y una buena serie de acuerdos internacionales que el Congreso debía tramitar.