11 MAR 2016 – 9:00 PM

NIcolás Uribe Rueda

Colombia ha sido exitosa en su estrategia de inclusión digital durante los últimos años. Cada año más personas pueden acceder al mundo de oportunidades que brinda internet. C

Con un crecimiento cercano al 3.000% desde el año 2000, en 2015 más de 28 millones de colombianos pudieron conectarse a la red, representando el 60% de la población. De acuerdo con cifras de estudios oficiales, el 54% de quienes tienen acceso a internet navegan todos los días y lo hacen en promedio durante 2,6 horas diarias. Probablemente el 50% de las líneas celulares activas en Colombia permiten conexión a la red y 6 millones de colombianos pagan una suscripción a internet fijo. En el mundo son más de 3.000 millones de personas las que están conectadas y en una década otros 3.000 millones de personas se integrarán a las oportunidades que brinda la tecnología gracias a las nuevas posibilidades de conectividad y a la reducción de los costos en el acceso a la señal y a los terminales.

Internet no es solo una fuente de entretenimiento e investigación y un instrumento para lo que todos ya sabemos. También cuenta con un potencial enorme para generar empleo, crear valor y poner en marcha ideas que pueden cambiar la vida, no solo de quienes las promueven, sino también de miles de ciudadanos que luego podrán beneficiarse de ellas. Y esto cada día es más posible gracias a la activación de plataformas basadas en el poder, inteligencia, conocimiento y posibilidades de las nuevas masas, los millones de personas conectados en el mundo entero que están disponibles para participar en toda clase de proyectos e ideas que generan una nueva economía.

No se trata solamente de compartir, sino de tener a la mano, a la distancia de un clic las posibilidades de tener apoyo técnico, creativo o financiero para cualquier idea, en cantidades y alternativas nunca antes disponibles. Dentro de las empresas que promueven la creación de estas comunidades y el aprovechamiento del poder de estas masas se encuentran plataformas que permiten a los usuarios crear sus propios diseños de ropa (threadless.com), que invitan a los “gamers” a crear las segundas partes de juegos de video con su intervención, y hasta aquellas que cada semana ponen en el comercio entre tres y cuatro invenciones de gente del común que se asociaron virtualmente con desconocidos para desarrollar un buen producto (Quirky). Se pueden testear canciones antes de lanzarlas al mercado (reverbnation.com), hacer minería de datos (kaggle.com), y probar códigos para el desarrollo de software (utest.com). Hay ejemplos de todo y para todas las necesidades. Y por supuesto está también el crowdfunding, que brinda acceso financiero a quienes probablemente no lo tienen en la banca tradicional. Cada año, esta modalidad de comunidad tecnológica crece exponencialmente y hasta una cifra de casi US$35 billones en 2015 según los investigadores del Crowdfunding Industry Report.

Ya hay regulación en la materia en Malasia y Tailandia y Colombia debería empezar a estudiar el camino para poder capitalizar los beneficios de esta nueva economía que está en ascenso, incluso en beneficio de los propios programas oficiales. El Sena podría fortalecer el Fondo Emprender con aportes ciudadanos a proyectos exitosos de sus estudiantes, y el Ministerio de cultura podría hacer lo propio para el cine y otras manifestaciones culturales.

Nicolás Uribe Rueda

Abogado de la Universidad de los Andes, con estudios en Política Internacional en American University de Washington D.C., y Política Pública de la Escuela de Alto Gobierno de la Universidad de los Andes. Máster en Acción Política y Participación Ciudadana en el Estado de Derecho del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, la Universidad Rey Juan Carlos y la Universidad Francisco de Vitoria. Consejero Presidencial 2002-2004 y Representante a la Cámara por Bogotá entre los años 2006 y 2010. Consultor en Asuntos Públicos y de Gobierno a través de su firma Valure, fundada en 2011. Panelista de Blu Radio y columnista de El Espectador

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