Mayo de 2016

 

Gabinete

 

Quedó listo finalmente el nuevo equipo de gobierno que tendrá la tarea de acompañar al presidente Santos en la última parte de su mandato. Al gobierno le quedan algo más de dos años para sacar adelante su principal esfuerzo, el proceso de paz con las Farc, y cada una de las diez y seis carteras deberán concentrase en promover su agenda sectorial alineadas con ese propósito.
Esta es la tercera vez que el presidente hace un revolcón de su gabinete. Lo hizo en 2013 cambiando cinco ministros, lo repitió a los pocos días del inicio de su segundo período en 2014, cuando cambió siete carteras, y ahora también lo hace cuando el gobierno entra en la etapa final de su mandato y no goza de buena aceptación entre los colombianos de acuerdo a todas las encuestas.


Durante estos años, el Presidente siempre ha dado algún nombre a sus equipos, bautizándolos con frecuencia como los de la paz, la unidad o la equidad y la educación. Claro está, reforzando las principales apuestas políticas de su administración. En esta oportunidad, el Presidente Santos afirma que los cambios obedecen a una serie de necesidades y da a entender a la opinión que este será el equipo que terminará con él el gobierno, pues lo presenta como el gabinete de la “paz y el postconflicto”. Claramente el Presidente ha dado valor a la representación regional y política de sus nuevos ministros, a la participación femenina: “Será el gabinete del posconflicto -dijo el presidente en esta oportunidad- Por eso estará conformado por personas de todas las regiones, de todas las tendencias políticas, personas que representan esa diversidad y esa paz que solo se consolida en los territorios, en todos los rincones de nuestra geografía”.
Y ciertamente es un gabinete diverso política y regionalmente. Participan casi la totalidad de los partidos con representación en el Senado. Liberales, Conservadores, el Partido de la U, Cambio Radical, Verdes y Polo tienen al menos una cartera ministerial. Entre ellos suman el 73% de la representación en el Senado y sólo quedan por fuera del Gobierno el Centro Democrático y Opción Ciudadana. Ahora bien, desde el punto de vista de diversidad regional, hay que anotar que el Presidente cambió un caldense por otro al sacar a Gabriel Vallejo de Ambiente y nombrar a Jorge Eduardo Rojas en Transporte. Entra un chocoano (Ambiente), un valluno (Minas), dos costeñas (Comercio/Vivienda), un boyacense (justicia) y un funcionario de ancestros huilenses (Secretario General de la Presidencia). Ya hacían presencia en el Gabinete otras regiones de Colombia en los Ministerios de Agricultura (Cauca), Defensa (Risaralda), Interior, (Norte de Santander) y Salud (Antioquia). En suma, serán 4 bogotanos (TICS, Educación, Hacienda y Relaciones Exteriores), 3 vallunos, 2 representantes del eje cafetero, 2 costeños y siete regiones con un representante en el gabinete presidencial.
Pero más allá de la milimetría política y regional que es importante a la hora de conformar un gabinete que busca ser plural para integrar visiones diversas sobre la realidad nacional, lo cierto es que al gobierno le restan gruesos temas para definir en estos dos años que le quedan de mandato. La sola tarea de la aprobación e implementación de los acuerdos de paz, resulta de tal envergadura, que si no se actúa en lo sucesivo con coordinación, sentido de las prioridades, contacto con las regiones, urgencia y eficacia en la comunicación, es posible que queden muchas tareas por terminar.
En lo que resta de este año por ejemplo, es probable que se ponga a consideración del pueblo el plebiscito para aprobar los acuerdos de la Habana y más allá de su contenido, es inevitable que muchos colombianos voten orientados por su percepción positiva o negativa del gobierno en general. Por ello, los nuevos Ministros deben comprender que de su gestión particular, que de los temas de su cartera también depende inexorablemente la posibilidad de aprobación de los acuerdos de La Habana. Vendrá también la amarga prueba de la reforma tributaria y el muy probable incremento del IVA, con lo cual el gobierno tendrá rápidamente que demostrar resultados en materia social, impulsando la comunicación de resultados en crecimiento de la industria, empleo, soluciones de vivienda para los más pobres y soluciones concretas para la grave crisis por la que atraviesa el sistema de salud.
Los nuevos ministros no ingresan al gobierno en un momento fácil ni podrán disfrutar de una luna de miel que les permita algo de margen político para el error. Salvo la cartera de Vivienda, en donde el reto es repotenciar una política exitosa que lleva la inercia de casi un lustro de realizaciones, los demás Ministros tendrán inmediatos retos que deben abordar por cuenta de debates políticos candentes, así como por algunas de las dificultades que ensombrecen la economía nacional: inflación, precio del dólar y déficit fiscal. Precisar cada uno de los retos inminentes que deben resolverse con urgencia por cada uno de los nuevos ministros sería muy dispendioso, pero el sólo ejercicio de revisar un periódico en la mañana da una ida de las tremendas tareas tienen desde el momento de su posesión los Ministro de Minas, Ambiente, Trabajo, Comercio e Industria y de Transporte e Infraestructura.
Con el cambio en el gabinete el Presidente Santos ha logrado dar oxígeno a su relación con la opinión en un momento de desavenencias y también ha incorporado al gobierno a algunos voceros regionales con capacidad política para movilizar la política en lo local, pensando precisamente en el proceso de paz y particularmente en el plebiscito que el Gobierno piensa poner en consideración del pueblo antes del mes de octubre.
Falta por analizar la reconfiguración interna de cada cartera y cómo cada una de ellas alineará los mejores técnicos para el logro de sus objetivos sectoriales. Y sobre todo será necesario ver de qué forma los nuevos ministros lograr configurar e implementar una agenda clara para los sectores y cuánta capacidad tienen para convertirla en realidad.
Por la naturaleza de los objetivos trazados por el propio Presidente, y en virtud de los retos que tiene por delante, a éste gobierno le tocará hacer mayores esfuerzos para lograr articular sus acciones en el propósito común de sacar adelante los acuerdos de La Habana. Así las cosas, este grupo de personas recién posesionado, deberá trabajar en equipo, hacer a un lado las vanidades, apaciguar los ánimos y dar resultados en el corto plazo.

Nicolás Uribe Rueda

Abogado de la Universidad de los Andes, con estudios en Política Internacional en American University de Washington D.C., y Política Pública de la Escuela de Alto Gobierno de la Universidad de los Andes. Máster en Acción Política y Participación Ciudadana en el Estado de Derecho del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, la Universidad Rey Juan Carlos y la Universidad Francisco de Vitoria. Consejero Presidencial 2002-2004 y Representante a la Cámara por Bogotá entre los años 2006 y 2010. Consultor en Asuntos Públicos y de Gobierno a través de su firma Valure, fundada en 2011. Panelista de Blu Radio y columnista de El Espectador

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