NIcolás Uribe Rueda

Por: Nicolás Uribe Rueda

Twitter: @NicolasUribe

No resulta extraño que en medio de la levedad con la que algunos abordan el debate sobre la política de drogas se hubiese pasado por alto la deliberación y el análisis del reciente estudio nacional de consumo de sustancias psicoactivas que presentaron los Ministerios de Justicia y de Salud. El informe, expone la gravedad de un fenómeno que claramente los que viven promoviendo el “consumo inofensivo” de la droga no han podido comprender.

Las nuevas generaciones de colombianos son de lejos el grupo poblacional con mayores prevalencias. Los jóvenes entre los 18 y 24 años son los que evidencian mayor consumo en el último año, seguido por los adolescentes, es decir, aquellos que aún están en el colegio. En virtud de estas cifras y sólo para el tema de la marihuana, se colige que el 62% de los consumidores tienen entre 12 y 24 años y aproximadamente el 87% de los mismos es menor de 34. Con esto en mente valdría le pena profundizar en la responsabilidad que sobre esta realidad tienen las familias y por supuesto también insistir en las acciones que todos los gobiernos, tanto nacional como territoriales deben adelantar para contrarrestar un fenómeno que sin duda afectará el futuro de Colombia, la productividad de su población y el sobrecosto de servicios de salud asociados a este tipo de comportamientos. Con este panorama, extrañamos campañas juiciosas de prevención en centros educativos básicos y superiores y también estrategias publicitarias masivas, sistemáticas y permanentes, que permitan por ejemplo aumentar la percepción de riesgo que el consumo de sustancias psicoactivas tiene entre los jóvenes.

Aquellos que consideran que el consumo de sustancias psicoactivas como actividad recreativa no representa ningún riesgo para la salud, deberían leer con atención las pruebas que el estudio presenta en sentido contrario. Por ejemplo, se dice que entre los casi 840 mil consumidores de sustancias ilegales en el último año, el 57.7% tiene patrones de uso perjudicial, ya sea como dependiente o abusador. En la práctica, ello significa que uno de cada dos consumidores tiene dificultades ya sea físicas, psíquicas, sociales o familiares. Así las cosas, son aproximadamente 484 mil las personas que estarían en condiciones de necesitar algún tipo de asistencia para resolver su problema de consumo, en donde la gran mayoría son nuevamente hombres jóvenes entre los 18 y los 24 años de edad.

Las autoridades de control también deben reflexionar sobre lo que significa que el 50% de los colombianos consideren fácil conseguir marihuana y 35.5% crean lo mismo de la cocaína. Incluso en el último año, el 9%  de las personas recibió ofertas de la primera sustancia y el 3.6% de la segunda. Es claro pues que las estrategias para impedir la venta y distribución de droga no están siendo eficaces por parte de las autoridades.

Para terminar, el estudio trae una conclusión demoledora: “Existe un aumento significativo en el uso de cualquier sustancia ilícita (marihuana, cocaína, basuco, éxtasis, heroína), tanto en la prevalencia de uso alguna vez en la vida (de 8.8% en 2008 a 12.2% en 2013) como en uso del último año (de 2.6% a 3.6%).

Ojalá a este tema le dediquen al menos un párrafo en el próximo Plan Nacional de Desarrollo.

Nicolás Uribe Rueda

Abogado de la Universidad de los Andes, con estudios en Política Internacional en American University de Washington D.C., y Política Pública de la Escuela de Alto Gobierno de la Universidad de los Andes. Máster en Acción Política y Participación Ciudadana en el Estado de Derecho del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, la Universidad Rey Juan Carlos y la Universidad Francisco de Vitoria. Consejero Presidencial 2002-2004 y Representante a la Cámara por Bogotá entre los años 2006 y 2010. Consultor en Asuntos Públicos y de Gobierno a través de su firma Valure, fundada en 2011. Panelista de Blu Radio y columnista de El Espectador

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