Columnas EL ESPECTADOR

Nicolás Uribe Rueda

Tal como lo anuncié en anterior columna, hoy presento algunas de mis impresiones sobre el borrador firmado entre el Gobierno y las Farc en materia de participación política.

En primer lugar, vale la pena advertir que, a pesar de su nombre, el acuerdo no aborda la cuestión fundamental sobre la habilitación de los miembros de las Farc para la actividad política. Este tema será tocado cuando se llegue al punto sobre “el fin del conflicto” y es ahí donde se acordarán la suerte y condiciones de jefes y combatientes que quieran dedicarse a la política. En segundo lugar, es necesario mencionar que este acuerdo no tiene como objetivo fundamental abrir espacios formales para la participación de los miembros de las Farc en el Congreso, asambleas o concejos municipales. Salvo la concreta alusión a las circunscripciones transitorias especiales de paz (cuyo número aún no se define), no hay una sola concesión directa a las Farc, para que por derecho propio y sin pasar por las urnas puedan llegar a corporaciones públicas o cargos uninominales de elección popular.

NIcolás Uribe Rueda

Lo dijo de manera elocuente el negociador De la Calle en reciente columna publicada esta semana: la discusión civilizada sobre el proceso de paz no sólo es inevitable sino conveniente en un momento en el que se toman decisiones verdaderamente dramáticas para el futuro de Colombia.

Ahora bien, publicado el texto de lo acordado hasta el momento, lo natural es que la discusión ciudadana supere la superficialidad del debate “guerra o paz”, y se adentre en el análisis pormenorizado de los puntos acordados. Con este propósito, me permito respetuosamente formular unas preguntas sobre el primero de los acuerdos publicados, aquel que se refiere a una reforma rural integral.

Nicolás Uribe Rueda

Desde el año 91, aquella Constitución que muchos califican como obra maestra de la institucionalidad democrática ha sido reformada 39 veces.

Sumadas todas las reformas, son más de 124 artículos (32% de la Constitución) los que han tenido cambios en apenas 23 años. A la Constitución del 91 sólo le queda el esqueleto y ya no rige como la concibieron sus autores. Fueron los Congresos subsiguientes, motivados principalmente por el Ejecutivo, los que han venido definiendo el marco constitucional que hoy se aplica en Colombia. Y si bien hay que reconocer a la Carta sus aciertos fundamentales, como por ejemplo la acción de tutela, en lo que parece haber consenso en la actualidad es que el modelo institucional diseñado en el 91 está en aprietos.

Nicolás Uribe Rueda

En democracia, es inherente el derecho de la prensa a vigilar los tres poderes públicos y a quienes son sus operadores cotidianos.

 Nadie puede alegar, siendo servidor o funcionario público, el privilegio de abstraer su tarea del control ciudadano y del escrutinio público. Aún la justicia penal, que obra inicialmente sobre los principios de reserva, una vez llegado el juicio tiene como valor la publicidad del comportamiento de los actores procesales, el descubrimiento de las pruebas y finalmente la providencia de jueces siempre está abierta a la crítica.
Nicolás Uribe Rueda

Y arrancó la dinámica del gobierno.

Por: Nicolás Uribe Rueda
Luego de casi ocho meses de controversia política electoral, de parálisis en la administración pública por cuenta de la ley de garantías y de la interinidad en los principales tomadores de decisiones, el Gobierno finalmente se pone en marcha. Y como no son pocas las necesidades y las urgencias con las que arranca este período, el presidente tendrá que definir con claridad sus prioridades y asumir con determinación, así no sea públicamente, la agenda que quiere sacar adelante para los próximos cuatro años.

NIcolás Uribe Rueda

Por: Nicolás Uribe Rueda

Las FARC se equivocan nuevamente y abusan de la generosidad del Gobierno y del pueblo colombiano. Luego de más de 2 años de conversaciones y con aparentes avances en las negociaciones, la soberbia de este grupo terrorista amenaza con la ruptura de este intento por lograr la paz por la vía negociada y pone nuevamente en duda su voluntad de acordar el fin del conflicto. Sus ataques terroristas contra la infraestructura energética, su demencial aversión contra la población civil y su verborrea provocadora y desafiante se contradicen con el propósito de alcanzar la paz.  

NIcolás Uribe Rueda

Por: Nicolás Uribe Rueda

Twitter: @NicolasUribe

No resulta extraño que en medio de la levedad con la que algunos abordan el debate sobre la política de drogas se hubiese pasado por alto la deliberación y el análisis del reciente estudio nacional de consumo de sustancias psicoactivas que presentaron los Ministerios de Justicia y de Salud. El informe, expone la gravedad de un fenómeno que claramente los que viven promoviendo el “consumo inofensivo” de la droga no han podido comprender.

NICOLÁS URIBE RUEDA 4 JUL 2014 – 10:39 PM
Nicolás Uribe Rueda

El próximo semestre no tendrá Mundial, pero habrá política para rato y terminará siendo tan apasionante, entretenida y tentadora como ha sido la Copa Mundo que termina la próxima semana.

Para empezar, a partir del 20 de julio presenciaremos el espectáculo que brinden varias generaciones de políticos en el Congreso. Estarán los que irrumpen en la vida pública colombiana con el fervor de las nuevas generaciones y también aquellos que tienen más pasado que futuro en la gestión de la cosa pública. Por primera vez en muchos años, en el Parlamento habrá un partido de oposición con importante representación política y profundas bases populares que obligará la existencia de una coalición de gobierno disciplinada y eficiente. Veremos con entusiasmo los debates de control político alrededor de los más importantes temas nacionales y asistiremos a las deliberaciones sobre aquellos asuntos que se perfilan como prioridades en la legislatura que está a punto de iniciarse: la formulación del Plan Nacional de Desarrollo, la aprobación del presupuesto, la reforma tributaria y las puntadas iniciales de las reformas a la política y a la justicia, entre muchas otras cosas.

Nicolás Uribe Rueda

Ahora, que se actúa con tanta diligencia para destituir policías por mandar impropios mensajes a través de sus dispositivos móviles en época electoral, vale la pena plantear la necesidad de que tanta diligencia se oriente a cosas más importantes, como por ejemplo perseguir la corrupción.

La semana pasada fui testigo de uno de esos abusos que parecen no preocupar a las autoridades. Es paradójico. Mientras miles de policías están dispuestos a ofrendar su vida por defender la de sus compatriotas, otros, y particularmente aquellos que se dedican a las labores de control de tránsito, con frecuencia se comportan como delincuentes motorizados al acecho de sus víctimas.

Nicolás Uribe Rueda

A ocho días de las elecciones aún no hay luces sobre quién será el próximo presidente de Colombia.

Sin embargo, lo que parece inevitable es que será un gobierno débil, sin un mandato claro. A la polarización política debe sumarse también la desafortunada herencia que deja esta campaña, la división de los partidos políticos, la pobre gobernabilidad en el Congreso y un puñado de instituciones sin credibilidad.

Y esto no sería un gran inconveniente si no fuera porque Colombia necesita de consensos generosos para sacar adelante iniciativas importantes para lograr crecimiento y equidad. Sin embargo, son muchos los temas que no saldrán bien si simplemente se tramitan con el aplastamiento de la oposición y del triunfo de unas facciones políticas sobre sus opositoras. Empecemos por hablar de la reforma a la justicia.