Columnas EL ESPECTADOR

20 Oct 2017 – 9:00 PM

Por: Nicolás Uribe Rueda

 

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Colombia atraviesa por una clara y concreta crisis de representación. No sólo las encuestas, que ponen en el sótano de la favorabilidad a las corporaciones públicas, así lo advierten, sino que también hay indicios graves de que los ciudadanos están buscando alternativas para acceder al poder o tramitar sus preocupaciones por vías alternas, y como consecuencia de la falta de credibilidad, competencia y eficacia de los poderes constituidos y de los hombres y mujeres públicos que los integran y lideran.

Por esta razón los partidos no tienen candidatos y los candidatos no tienen partidos. Cada vez con más frecuencia se apela a plebiscitos, consultas, referendos y constituyentes para precisamente brincarse a los poderes constituidos, de los cuales se presume no estarán a la altura de las demandas ciudadanas. También, las cortes asaltan de manera ilegítima la facultad de legislar e interpretar las normas y los ciudadanos recurren a procesos colectivos de bloqueo que buscan confrontar a concejos municipales, asambleas, policías antinarcóticos o cualquier autoridad que pretenda hacer cumplir la ley o se oponga a sus instintos naturales. Como están las cosas, una protesta tuitera puede revocar una licencia ambiental, una consulta, prohibir actividades lícitas, un cabildo puede quitarle las armas a la fuerza pública y un grupo de campesinos evita con éxito la erradicación forzosa de la coca. Todo en contra de la ley, de la verdad científica y de la conveniencia pública.

7 Oct 2017 – 12:00 AM

Caracol Elecciones

Colombia se dirige sin prisa pero sin pausa hacia la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente. No solo porque existe, como lo hemos venido diciendo desde años atrás en esta columna, un bloqueo institucional que impide resolver los problemas estructurales del Estado, sino también porque el desprestigio de las instituciones aumenta a la velocidad de la luz y sólo una refundación de las mismas sirve para enmendar el entuerto en el que nos encontramos. Contribuye a este fenómeno el importante bloque de reformas constitucionales que se impulsó con ocasión del proceso de paz a pesar de que el plebiscito fuera derrotado en las urnas y no fuera posible un acuerdo nacional para implementar el proceso en un marco de unidad y mínimos consensos. Tenemos ahora, ciertamente, no solo un problema de descuadre en el modelo de pesos y contrapesos que impide el equilibrio y los límites del poder, sino también, graves dificultades de legitimidad.

22 Sep 2017 – 9:00 PM

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Esta semana, el presidente Rajoy, de España, refiriéndose al desafío constitucional de Cataluña, decía que “votar sólo es sinónimo de democracia cuando se hace de acuerdo a la ley. Nadie puede pretender situarse por encima de ella”. Opinión pertinente en su contexto, pero también en el nuestro, en donde asistimos al descuadernamiento de la institucionalidad por cuenta del uso y abuso de los mecanismos de participación ciudadana en ausencia de reglas claras y a merced de las agendas políticas de turno.

Para ilustrar sólo es necesario recordar. Este año se cuentan más de 100 revocatorias al mandato, todas sin éxito, impulsadas generalmente por quienes tienen pretensiones electorales. Son más de 50 los municipios que en los últimos años han optado o están en proceso de decidir por la vía de la consulta popular si quieren petróleo y minería en su jurisdicción, desafiando así el ordenamiento territorial, sustituyendo a las autoridades técnicas de licenciamiento, prohibiendo actividades legales, ignorando el papel del Estado en el manejo del subsuelo y expropiándole al Gobierno la conducción de la economía. Ya se anuncian consultas contra granjas avícolas, porque la gallinaza huele feo, y un creativo diputado hace poco propuso también una consulta popular para que se mantenga una carretera, pero se excluya el peaje que la hace viable. ¡Espectacular!

8 Sep 2017 – 9:00 PM

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Con frecuencia nos dicen que la vida ha cambiado para siempre por cuenta de la innovación tecnológica. Sin embargo, aunque reconocemos esta realidad, parecemos no tener conciencia de la profundidad de esta transformación y de su influencia en nuestra vida cotidiana. Con ello en mente, decidí tomar nota y hacer un listado, a la postre no tan breve, de los principales usos que le doy a la tecnología y sus aplicaciones en mis actividades cotidianas.

En materia laboral, la tecnología es un socio indispensable: chateo permanentemente por mi celular, me desplazo en Uber por la ruta que Waze sugiere, tengo toda la información de mi oficina en “la nube” y construyo colaborativamente documentos con mi equipo de trabajo. Organizo reuniones virtuales por Skype y utilizo sistemas de información para extraer elementos relevantes imposibles de ver a simple vista.

25 Ago 2017 – 9:00 PM

 

Trinos

Es costumbre en nuestro medio atribuir propiedades mágicas a las reformas legales y constitucionales. Ahora, por ejemplo, se jura y perjura que con la nueva reforma política que se debate en el Congreso se logrará mejorar la calidad de la política. Sin embargo, vale la pena de vez en cuando recordar que la mejor reforma a la política poco tiene que ver con modificar la edad de acceso a cargos públicos, cambiar la estructura del Consejo Electoral o incluir la democracia interna en los partidos, entre muchos otros temas. Lo más relevante, lo único eficaz, es simple y llanamente el cumplimiento de la ley y la aplicación de la justicia. Para ello, vale la pena darse una vuelta por el Código Penal y su título XIV, en donde en 16 artículos se consagra aquello que no puede hacerse en contra de los mecanismos de participación ciudadana. Si en Colombia estas conductas no se presentaran, esto, más que cualquier cosa, tendría un efecto cierto, específico y virtuoso en la calidad de la política y en la promoción de los mejores a los cargos públicos.

11 Ago 2017 – 9:00 PM

NIcolás Uribe Rueda

Las encuestas políticas tienen como objetivo ayudar a hacer visible el estado de la opinión de los ciudadanos en relación con la favorabilidad de candidatos, la intención de voto y la percepción sobre la realidad en donde viven, entre muchas otras cosas. Son un termómetro para comprender el estado de ánimo colectivo y ayudan a orientar políticas públicas, identificar problemas y probar el potencial efecto de algunas soluciones.

Sin embargo, de manera reciente, las encuestas políticas, en vez de contribuir a clarificar lo que sucede, parecen confabularse con el clima de confusión e incertidumbre y acaban de enredar las pocas certezas que existen en la arena política. Se está volviendo costumbre que las encuestas presenten resultados contradictorios, que sean incompatibles con otras mediciones y que dejen siempre a la interpretación del lector las principales conclusiones. La verdad es que existe mucha incertidumbre sobre las metodologías aplicadas, sobre los filtros que anteceden las preguntas, sobre la independencia de quienes las realizan y también sobre la honestidad con la que los ciudadanos contestan las preguntas: se ha vuelto de moda hablar del voto vergonzante, aquel que calla o niega su posición en público, pero se manifiesta en las urnas, como pasó con el plebiscito de la paz. Ya no falta el chistoso que afirma que es más confiable el horóscopo que las encuestas de opinión.

28 Jul 2017 – 9:00 PM

Caracol Elecciones

Desde hace más de una década Colombia atraviesa por una serie de dificultades que ameritan reformas a fondo para hacer viable un Estado que empezó a resquebrajarse por cuenta de un defectuoso diseño institucional y por el consecutivo y reiterado comportamiento de quienes sin consecuencia alguna abusaron del poder en el ejercicio de sus cargos. A pesar de la urgencia, no ha sido posible o no ha existido voluntad política para reformar la justicia, poner límite a la Corte Constitucional, impulsar una verdadera y definitiva reforma a la política, recomponer las relaciones de poder entre los poderes públicos o meter en cintura a los organismos de control.

Desde hace años también están en la agenda las reformas sociales y las económicas: el sistema de salud sigue funcionando con incentivos equivocados, las pensiones no alcanzan ni hay quien las pague, la actividad minero-energética se ha vuelto una aventura incierta y las reformas fiscales han convertido a nuestro país en el paraíso de la complejidad y del tributo indirecto, el reino de la incertidumbre y el cambio de las reglas de juego.

14 Jul 2017 – 9:00 PM

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Por: Nicolás Uribe Rueda

Las elecciones del año entrante se realizarán en medio de un debate degradado por cuenta de recriminaciones mutuas, denuncias de corrupción y un ambiente generalizado de polarización. No será fácil encontrar espacio para las ideas y a los ciudadanos nos será difícil saber la verdad sobre los hechos en medio de tantas mentiras, manipulaciones y verdades a medias que ya empiezan a contaminar discursos y redes sociales.

 

30 Jun 2017 – 9:00 PM

NIcolás Uribe Rueda

Por: Nicolás Uribe Rueda

Puede parecer estúpido afirmar que en semejante estado de polarización política en la que nos encontramos ambos bandos en disputa puedan tener razón en relación con el mismo tema. Sin embargo, creo que así sucede respecto de la declaratoria del fin de las Farc como grupo armado.

Tienen razón el Gobierno y sus voceros en buscar el reconocimiento nacional por haber logrado que las Farc se desmovilizaran. En el peor de los casos, 7.000 combatientes con sus armas y sus más sanguinarios jefes ya no están levantándose cada mañana para atentar contra el resto de los colombianos. Eso es un logro que no se debe minimizar y que se cuenta en vidas humanas y menos atentados terroristas, extorsiones y secuestros. Por malos que sigan siendo los jefes de las Farc, como creo que en efecto lo siguen siendo, es evidente que resulta menos peligroso para Colombia que su capacidad destructora no tenga a la mano dinamita, metralletas y toda clase de morteros. Bajar del coctel explosivo de bandas criminales, terroristas, narcotraficantes y demás el ingrediente que representa el letrero de las Farc, como en épocas pasadas se desmontó el de los paramilitares, es en sí mismo un muy importante avance que no debe ser desconocido y que representa sin duda el legado principal del mandato del presidente Santos.

16 Jun 2017 – 9:00 PM

Por: Nicolás Uribe Rueda

Caracol Elecciones

@NicolasUribe

Aunque parece una verdad de Perogrullo, hay quienes parecen no comprenderlo todavía: el proceso de paz es irreversible. Sí, señores, no tiene vuelta atrás. Sin embargo, esto es así no por las razones que con frecuencia esgrimen algunos de los arquitectos de una complejísima institucionalidad derivada de los acuerdos con las Farc ni mucho menos por cuenta del blindaje jurídico que se dice tienen las más de 300 farragosas páginas del famoso acuerdo. El proceso es irreversible, simplemente, porque después de cinco años de conversaciones y de algo más de seis meses de libertad sin restricciones en Colombia, los jefes de las Farc, así lo nieguen, e incluso amenacen constantemente con hacer precisamente lo contrario, nunca volverán al monte. Y ciertamente, desde esta perspectiva el proceso es exitoso. Años con sus noches durmiendo en cama con colchón, agua caliente, cámaras y entrevistas, atención médica, repelente para los mosquitos, reuniones con ministros, presidentes, líderes internacionales, vivir sin la sensación de estar huyendo y demás, lograron poner también su granito de arena para persuadir a los mayores criminales de la historia de Colombia de no volver a tomar las armas.