Columnas EL ESPECTADOR

15 JUL 2016 – 9:14 PM

Nicolás Uribe Rueda

El debate político colombiano anda superándose en levedad a cada instante. Y así sucede porque nos hemos empeñado en sustituir la deliberación con el etiquetamiento de las ideas y la simplificación de la posición de las personas.

Así sucede en la mayoría de temas de relevancia nacional, empezando por supuesto con el tema de la paz, pero continuando con todos aquellos asuntos en donde se presenta una elemental discusión política. A la larga, las ideas están quedando atrás y cada controversia termina ignorando el fondo del problema y centrándose exclusivamente en la identidad y origen de las personas que participan del debate.

La verdad es que nos estamos llenando de fundamentalismos que están convirtiendo la política en una actividad sinónimo de la intransigencia, en donde el diálogo es escaso y las posibilidades de alcanzar acuerdos, tan necesarios para emprender reformas estructurales, parecen no tener espacio. Nos resulta difícil hablar y casi que imposible entendernos cuando tantas voces andan empeñadas en vengar viejos rencores.

1 JUL 2016 – 3:04 PM

Nicolás Uribe Rueda

Ojalá algún día a Colombia le llegue el momento de las reformas estructurales, porque con el paso de los días, de los meses y de los años son más los temas que se acumulan y los sectores que se perjudican por cuenta de reformas cosméticas de corto plazo, de esas que van pateando los problemas para la semana entrante, el mes que viene y el año próximo, sin lograr nunca resolver los aspectos críticos que generan incertidumbre, altos costos de transacción y malestar social.

Por eso andamos de paro en paro, de incumplimiento en incumplimiento y de fracaso en fracaso en la tarea de construir instituciones fuertes que generen confianza, reglas claras, condiciones de competitividad y oportunidades para privilegiar los intereses generales, especialmente aquellos de los más pobres.
17 JUN 2016 – 9:00 PM
Nicolás Uribe Rueda

Colombia está en medio de una discusión absurda, políticamente orientada para plantear mentirosos dilemas entre las actividades mineroenergéticas y su compatibilidad con el agua, la agricultura, el medioambiente y las costumbres de las comunidades.

Es increíble, pero aquí aún encuentra eco la idea de que al explotar una mina la gente debe decidir entre el oro y la vida o cuando se extrae petróleo se debe renunciar a tener fuentes hídricas.Bello Horizonte, en Brasil, es una ciudad de más de dos millones y medio de habitantes rodeada por minas a cielo abierto, algunas en operación y otras en proceso de reforestación (No tienen que ir, basta verlo en Google Earth). Como es obvio, no hay una crisis de sed ni una epidemia de intoxicaciones. Esta ciudad es la capital del Estado de Minas Gerais (Minas Generales) y su equipo es el Atlético Mineiro (El noveno más costoso de la liga brasilera).La Mina el Teniente, en Chile, es la explotación subterránea de cobre más grande del mundo. Está ubicada a 50 kilómetros, aguas arriba, de la ciudad de Rancagua, en el valle del Cachapoal, en donde el 80% del área plantada se dedica a la producción de los deliciosos vinos chilenos.

Claramente esto demuestra que tanta amenaza y falso dilema solo tiene sustento ideológico, lleno de prejuicios, capaz de generar conflictos que priven a la gente de las oportunidades que brindan actividades legales que se pueden hacer con perfecto apego y vigilancia a estándares internacionales que garantizan la protección del ambiente y la conservación de las fuentes hídricas y las culturas tradicionales.

Pero siendo francos, lo que sucede en Colombia no es una discusión sino una guerra, una ofensiva contra las actividades extractivas y la industria mineroenergética. No de otra forma se explican tantos elementos que intrigan para que cada día sea más difícil perforar un pozo petrolero, construir una mina o hacer una hidroeléctrica.

Junio 3 de 2016

Nicolás Uribe Rueda

Los colombianos vivimos un frenesí noticioso por cuenta de la avalancha de acontecimientos diarios que es necesario registrar. Pasamos de noticia en noticia y de sobresalto en sobresalto. Un tema muere, simplemente cuando irrumpe algo más escandaloso, impactante o degradante.

Vale la pena entonces prepararnos para lo que viene, pues lo que nos espera en el inmediato futuro será de infarto, de definiciones y de profundas transformaciones. Lo que pasa en la política y en el marco regulatorio, lo que vendrá con ocasión de la implementación de los acuerdos de La Habana y lo que implica la nueva realidad de la economía y de la justicia harán de Colombia en el 2017 un país muy distinto al que tenemos. No sé si para bien o para mal, pero no exagero al decir que a la Colombia de hoy sólo le quedan unos meses de existencia.

20 MAYO 2016 

Nicolás Uribe Rueda

Sería absurdo no entender que al Gobierno le compete garantizar que la guerrilla se desmovilice y que a las Farc les preocupan las garantías de seguridad, por solo mencionar un caso. Es apenas natural, por tanto, que se elija una fórmula de blindaje y otra de verificación de los acuerdos.

Ahora bien, los negociadores han elegido una fórmula de obligar el cumplimiento de los acuerdos que, por decir lo menos, resulta controversial y atípica. Como sabemos, se decidió sacar adelante la idea de incorporar la integridad de los acuerdos al denominado “bloque de constitucionalidad” y se renunció por esta vía a la implementación legal, política o reglamentaria particular de cada uno de los temas.

6 MAYO 2016 – 9:41 PM

Nicolás Uribe Rueda

En su última publicación, la encuesta de Gallup ubica al sistema judicial colombiano con el 81% de desfavorabilidad, solo por debajo de las Farc y Venezuela.

Al Congreso (76%) y a los partidos políticos (80%) que son tradicionalmente instituciones con poca credibilidad, incluso les va mejor en aceptación ciudadana. La justicia en general duplicó su mala imagen en los últimos siete años y redujo en más de tres partes su favorabilidad. La Corte Suprema de Justicia tiene una desfavorabilidad del 63%, y la Corte Constitucional tiene una imagen negativa del 59%. La Fiscalía General de la Nación es, a pesar de sí misma, la mejor librada y tiene una desfavorabilidad del 57%. Hay que agradecer a Gallup que no incluya al INPEC en sus mediciones. ¿Es esto acaso percepción equivocada de la realidad, o existen causas objetivas para que la mayoría de colombianos descrean de la justicia?

22 ABR 2016 – 3:21 PM

Nicolás Uribe Rueda

Terminado por ahora el ciclo público y formal de la discusión sobre una política con nuevo enfoque para enfrentar el problema mundial de las drogas (UNGASS 2016), vale la pena analizar cuánto de aquello que decimos en escenarios internacionales estamos efectivamente haciendo en Colombia respecto del manejo interno del problema de la droga.

La propuesta del Gobierno Nacional tiene cuatro elementos: a) Prevalencia de un enfoque de derechos humanos; b) Flexibilización de las convenciones globales para dar mayor autonomía nacional; c) Enfoque de salud pública para atender a los adictos; y d) Combate a las grandes mafias y organizaciones criminales. Todo lo anterior, entre otras cosas, implica dar un tratamiento más humano a los pequeños cultivadores y a los consumidores, desarrollando programas de atención en salud y prevención, enfocar esfuerzos de seguridad para combatir principalmente las ganancias de los traficantes, permitir la investigación científica y el uso medicinal de algunas de estas drogas y trabajar en sustitución de cultivos y creación de alternativas para aquellos que se dedican al negocio de la droga. Por supuesto hay que desterrar la pena de muerte para traficantes individuales y proscribir la penalización del consumo en todas sus dimensiones.

25 MAR 2016 – 3:24 PM

Comercial Blu Radio

Siento un repudio automático frente a los dictadores de todos los pelambres.

Sus actuaciones a mis ojos son inaceptables y los malabares que practican para aparecer como estadistas que operan en beneficio de sus pueblos me parecen repugnantes. Los hermanos Castro, otrora barbudos revolucionarios que encarnaron el derecho a rebelarse frente a un gobierno injusto, no tardaron en convertirse en matones que buscaron desvanecer todo aquello que no comulgaba con su interés por perpetuarse en el poder. La aparente serena ancianidad de los hermanos Castro Ruz, no hay que olvidarlo, viene precedida de más de 50 años de abusos, arbitrariedades, torturas, fusilamientos y persecuciones, incluso de sus propios compañeros.

11 MAR 2016 – 9:00 PM

NIcolás Uribe Rueda

Colombia ha sido exitosa en su estrategia de inclusión digital durante los últimos años. Cada año más personas pueden acceder al mundo de oportunidades que brinda internet. C

Con un crecimiento cercano al 3.000% desde el año 2000, en 2015 más de 28 millones de colombianos pudieron conectarse a la red, representando el 60% de la población. De acuerdo con cifras de estudios oficiales, el 54% de quienes tienen acceso a internet navegan todos los días y lo hacen en promedio durante 2,6 horas diarias. Probablemente el 50% de las líneas celulares activas en Colombia permiten conexión a la red y 6 millones de colombianos pagan una suscripción a internet fijo. En el mundo son más de 3.000 millones de personas las que están conectadas y en una década otros 3.000 millones de personas se integrarán a las oportunidades que brinda la tecnología gracias a las nuevas posibilidades de conectividad y a la reducción de los costos en el acceso a la señal y a los terminales.

26 FEB 2016 – 9:00 PM

Nicolás Uribe Rueda

Por momentos, cuando nos ponemos a observar con perspectiva histórica las variables de nuestra realidad y los retos a los que actualmente nos enfrentamos, no parece equivocado afirmar que aún nos encontramos ocupados resolviendo los problemas que afrontaron quienes nos antecedieron en las etapas más tempranas de nuestra civilización.

Nuestro sistema político y social parece detenido en la prehistoria. En Colombia nos la pasamos delineando a cada rato las reglas para que no nos maten y la forma para castigar o perdonar a los que nos están matando. En lo que va de este año los juzgados civiles y de familia no han abierto al público. Hemos fracasado en el objetivo de tapar los huecos de las vías y también en el de dar estabilidad a un sistema político sobre el cual, luego de 11 cambios constitucionales, todavía debatimos si merece cambios en materia de equilibrios, como si apenas antes de ayer se hubieren publicado el Espíritu de las Leyes (Montesquieu, 1748) o elFederalista No. 51 (Madison, 1788).