NICOLÁS URIBE RUEDA 5 DIC 2014 – 11:00 PM

Nicolás Uribe Rueda

Una mosca pintada en el lugar adecuado mejora en un 80 por ciento la puntería de los hombres cuando se acercan a los orinales, evitando así las complicaciones sanitarias propias de la falta de tino en los baños públicos.

El orden de los productos de la cafetería puede privilegiar el consumo de alimentos saludables y una regla para que quien no quiera ser donante de órganos sea quien tenga la carga de darse de baja del sistema, logra impactar positivamente el número de donaciones.

Estos son, entre otros, los ejemplos que Cass Sunstein, exzar regulatorio de Obama, menciona para explicar su idea de orientar paternalmente a las personas hacia decisiones acertadas y deseables, simplemente apelando a aquel sistema de decisiones irracional con el que todos nos comportamos reactivamente frente a algunas situaciones. Apelando a pequeños contactos sobre la atención de las personas, se pueden lograr cambios masivos de comportamiento que pueden tener impactos positivos en la vida social y resolver problemas que por la vía de la persuasión argumentada no se ha logrado obtener. Se trata, pues, de implementar un paternalismo “soft” que, sin eliminar la posibilidad de que cada cual se comporte como quiera, busque inicialmente que la decisión reactiva, tan común frente a situaciones cotidianas, logre efectos deseables socialmente.

Yo no sé si Sunstein tiene razón y si su paso por la famosa oficina de Información y Asuntos Regulatorios del gobierno norteamericano resultó ser exitosa o una demostración del fracaso de los funcionarios bien intencionados. Sin embargo, valdría la pena explorar las posibilidades de incorporar algunas de estas tesis para mejorar la calidad de vida de los colombianos, como ya sucede en algunas latitudes en donde se ejecutan programas que demuestran avances sustanciales en el comportamiento ciudadano.

¿Será que imprimir en el recibo de agua una cara triste que indica que quien lo recibe gasta más que el promedio de sus vecinos logra reducir el consumo? ¿Es posible que los colombianos dejen de botar papeles en la calle si se pegan caminitos de huellas hasta las canecas instaladas en el espacio público para que los individuos jueguen a ser limpios? ¿Se puede incentivar el consumo de fruta sobre el de brownies e inventarse trucos manipuladores como los descritos anteriormente para que menos motociclistas manejen como locos y a los que les guste la rumba no les llame la atención manejar borrachos?

En un ambiente como el nuestro, en donde la excesiva regulación en casi todos los frentes desincentiva el apego a la ley y fomenta la informalidad, no caería mal algo de paternalismo libertario, que es como sus autores denominan este asunto. Mejor que seguir como vamos, sería sin duda que, así fuera de manera inconsciente y a partir de pequeñas manipulaciones, se pudiera ahorrar vidas, se aprendiera a reciclar, se mejorara el comportamiento al volante y se incentivara el uso creativo del tiempo libre. Así toca, cuando parece hacerse obvio que la argumentación no es suficiente para persuadir a la gente de comportarse racionalmente y el prohibir, prohibir y prohibir parece agotar la creatividad regulatoria de tantos funcionarios.

 

Nicolás Uribe Rueda

Abogado de la Universidad de los Andes, con estudios en Política Internacional en American University de Washington D.C., y Política Pública de la Escuela de Alto Gobierno de la Universidad de los Andes. Máster en Acción Política y Participación Ciudadana en el Estado de Derecho del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, la Universidad Rey Juan Carlos y la Universidad Francisco de Vitoria. Consejero Presidencial 2002-2004 y Representante a la Cámara por Bogotá entre los años 2006 y 2010. Consultor en Asuntos Públicos y de Gobierno a través de su firma Valure, fundada en 2011. Panelista de Blu Radio y columnista de El Espectador

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