Mes: junio 2017

espectador

Programa juan

19 May 2017 – 9:30 PM

Por: Nicolás Uribe Rueda

Pensando en distanciarme de la pesadumbre del debate político nacional, decidí repasar las Historias de Polibio (libro VI), en donde trata la teoría de la sucesión cíclica de los regímenes políticos: “Con cada una de las constituciones nace una cierta enfermedad que se sigue de ella naturalmente. Con la realeza nace el desmejoramiento llamado tiranía; con la aristocracia, el mal llamado oligarquía, y con la democracia germina el salvajismo de la fuerza bruta”.

La oclocracia, o gobierno de la muchedumbre, es pues la natural desviación de la democracia, en donde una parte del pueblo enfurecido se cree dueña de un poder sin límites, reclama que los gobernantes no están a su altura, se niega a obedecer las normas y busca acabar todo aquello que ponga límite a su voluntad desenfrenada. Se trata pues de una desviación de la voluntad popular, como diría Rousseau, hacia la imposición de la voluntad de la mayoría, generalmente manipulada por intereses particulares y liderada por hombres carismáticos que se apoyan en la indignación, en las mentiras y en la demagogia pura y dura. Todo con el objetivo de obtener o quedarse en el poder.

NIcolás Uribe Rueda

2 Jun 2017 – 9:00 PM

Por: Nicolás Uribe Rueda

No en pocas ocasiones hemos abordado en este espacio las necesarias reformas institucionales que requiere la política para dejar de ser el negocio de unos pocos. La ausencia de partidos políticos, el mercenarismo ideológico, el costo de las campañas, la plata sucia que promueve aspiraciones perniciosas, la inconveniencia de la circunscripción nacional y tantas otras cosas son temas de la agenda institucional que Colombia tiene pendiente para hacer que la política vuelva a ser el instrumento que tiene nuestra sociedad para organizar el poder y ponerlo al servicio de las necesidades de la mayoría.

Al mismo tiempo, es claro que el capítulo de participación política dentro del Acuerdo con las Farc es piedra angular de la negociación. Permitir la creación del partido de las Farc, darle participación transitoria y automática en el Congreso, brindar apoyo presupuestal, entre otros, es connatural al Acuerdo y son demandas lógicas para lograr la desmovilización y el desarme. El Gobierno, sin embargo, fue más lejos y accedió también a que los criminales de lesa humanidad no tuvieran restricciones para participar en política y que su habilitación para el ejercicio público pudiera incluso concurrir con el cumplimiento de las condenas que estableciera la Jurisdicción Especial para la Paz. Además se creó un sinnúmero de artilugios para promover la intervención de organizaciones sociales en los territorios, a tal punto que algunas voces ya anticipan que este será el instrumento preferido por los “exfarc” para tomarse el poder local y así hacer nugatorio el papel de Concejos y Alcaldías por la vía de una parainstitucionalidad disfrazada de participación legítima. Nadie podrá, pues, acusar al Estado de no querer permitir la participación política de los desmovilizados.