Mes: abril 2017

nimbycomic
Foto: http://energyeducation.ca/encyclopedia/Not_in_my_back_yard_syndrome

Hace apenas unos días, un reconocido medio de noticias económicas publicó un breve informe donde describe al menos 21 proyectos minero-energéticos que tendrán que enfrentarse en el futuro a una consulta popular que busca prohibir su realización. A pesar de las diferencias entre cada iniciativa, la razón para la oposición se fundamenta en los mismos argumentos: objeciones ambientales, cambio de la vocación productiva, indeseados efectos sociales y económicos y escasos beneficios para los habitantes, que, dicen, se quedarían con los problemas y sin los beneficios de los proyectos.

Desde los años 80, este fenómeno de rechazo a proyectos locales, que parece despertar con toda fuerza contra la industria minero-energética en Colombia, se denomina en EE. UU. como el fenómeno Nimby, acrónimo de Not In My Back Yard (“No en mi patio trasero”) y se describe como un fenómeno que surge espontáneamente como reacción hostil ante el desarrollo de actividades o instalación de servicios, proyectos o infraestructuras que se perciben como peligrosos, incómodos o desagradables. Los militantes Nimby tienen poco interés por entender argumentos, son insolidarios frente al impacto positivo de los emprendimientos para el conjunto de la sociedad, no plantean alternativas y tienen poca disponibilidad para oír explicaciones independientes sobre su verdadero impacto. El movimiento Nimby tiene audiencias crecientes gracias a las redes sociales, las fake news y la solidaridad que despiertan conflictos definidos como peleas entre David y Goliat.

Programa juan

Desde que tengo memoria cívica he proclamado a diestra y siniestra el valor de la política como vocación y su relevancia como instrumento para resolver los problemas de la sociedad. Durante casi una década, mi actividad principal fue la política y mientras ejercí busqué motivar, principalmente, a los jóvenes a que se vincularan a la deliberación pública y privadamente analizaran las consecuencias de no tener sensibilidad por la política y sus consecuencias. Y lo que para muchos es una actividad inservible, absolutamente prescindible y sobre todo despreciable, para mí encarna las posibilidades reales de nuestra sociedad para salir adelante. Ahora retirado, sigo creyendo en el poder transformador del voto y anhelo la llegada al poder de líderes inspiradores que puedan impulsar la acción del Estado hacia la superación de nuestras dificultades.

Tengo ahora la feliz ocupación de hablar de política todas las mañanas en Blu Radio y gracias a los debates matutinos, en donde se analizan las noticias diarias, sigo activo en la batalla de las ideas, que es una de tantas expresiones de la vocación por la política. Y también, mi actividad profesional tiene relación directa con tomadores de decisión, y desde el sector privado ahora busco impulsar políticas públicas que, alineadas con el interés general, respeten la seguridad jurídica y promuevan el respeto a la iniciativa privada y la libertad de empresa. Me gustan las marchas, los debates, los foros de opinión, la vida partidista, las campañas políticas y el ejercicio público. Llevo, pues, más de la mitad de mi vida dedicada a trabajar, estudiar y comentar sobre políticas públicas y veo por ello con entusiasmo el crecimiento de la apropiación de la política por parte de los ciudadanos que ahora opinan y participan más que de costumbre.