Mes: febrero 2017

NICOLÁS URIBE RUEDA 27 ENE 2017 – 10:17 PM

NIcolás Uribe Rueda

El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, está dando ejemplo nacional a más de un servidor y funcionario público que tiene por costumbre escabullirse de la escena de sus obligaciones cuando ve que se aproximan los problemas.

El alcalde no es de esos tipos que se hacen elegir o nombrar para quedarse con el honor y evadir la responsabilidad de su investidura, de esos que aparecen con frecuencia en los medios de comunicación para colgarse medallitas, pero pocas veces se presentan en escena para asumir los riesgos de enfrentar con contundencia los retos que plantea un Estado que se encuentra capturado por la corrupción y frecuentemente acechado por las mafias.

Gutiérrez, en Medellín, decidió jugársela por la seguridad de la ciudad y está asumiendo riesgos importantes para proteger a miles de ciudadanos que desde hace años viven en sus barrios gobernados por actores criminales que ordenan la vida en sociedad por cuenta de la ausencia del Estado. El alcalde se atrevió a rebotar la calma chicha que existía en la relación entre las autoridades y las mafias, inacción que desde hace ya bastantes años les permitía a estas últimas asumir el control físico del territorio y ejercer o coordinar toda clase de actividades ilegales: cobro por venta en el espacio público, extorsión a los comercios y a los distribuidores de víveres y materiales, hurtos, fleteos, microtráfico de droga, prostitución infantil y quién sabe qué más cosas.

NICOLÁS URIBE RUEDA 13 ENE 2017 – 9:00 PM

Programa juan

La democracia no es perfecta y, probablemente, como decía Churchill, es la peor forma de gobierno a excepción de todas las demás intentadas hasta ahora. Sus vicios son de toda índole y de todos los pelambres son los riesgos que ella entraña. Basta ver de qué manera a cada instante la democracia debe incluso proteger las libertades y derechos de aquellos que pretenden destruirla. Pasa aquí y pasa en todo el mundo.

Los sistemas electorales, aquellos que son universales, permiten que cualquiera pueda acceder a cargos públicos. Y con ese propósito terminan lamentablemente siendo ineficaces para evitar la llegada al gobierno de incompetentes o corruptos. La democracia es pues garantía de acceso, pero en ningún caso de buen gobierno. De hecho, los electores con frecuencia se equivocan en la decisión colectiva y terminan eligiendo burros y puercos para el desempeño de tareas públicas. Animales que terminan empobreciendo y retrasando las oportunidades para todos. La democracia en Colombia además suele estar acompañada de una trágica paradoja: Los mejores gobernantes no son necesariamente los más hábiles candidatos, mientras que burros y puercos tienen sobradas habilidades para ganar las elecciones a las que se presentan.